domingo, 13 de agosto de 2017

¿Quién ensordeció a los diplomáticos en La Habana?

Teniendo “engages” en Washington se juega mucho el régimen

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(AFP)
LAS TUNAS, Cuba.- El Noticiero estelar de la televisión cubana (NTV), anoche hizo pública una extraña declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, respecto a la Embajada de Estados Unidos en La Habana y “la presunta ocurrencia de incidentes que causaron afecciones a algunos funcionarios de esa sede diplomática y sus familiares.”
No dijo el NTV ni dice la declaración de la cancillería de Cuba qué “afecciones” sufrieron los diplomáticos estadounidenses y sus familiares en La Habana.
Por medios internacionales citados por el Noticiero del mediodía de Radio Martí, los cubanos hemos conocidos que se trata de “daños auditivos”, a consecuencia de algo así como una agresión sonora intensa, según refirieron a periodistas funcionarios del Departamento de Estado bajo condición de anonimato.
Que me disculpen quienes se refieren a “daños” tratándose de seres humanos. Jurídicamente hablando el cuerpo humano no recibe daños, sino lesiones, físicas, o sicológicas, o ambas, que de ser provocadas por otro y salvo circunstancias especiales, constituyen delitos, y entonces estamos hablando de crimen.
Y criminológicamente hablando hay que preguntarse: ¿Quién o quienes tienen interés en agredir a diplomáticos estadounidenses en La Habana…? ¿Qué beneficios importa esa agresión a sus ejecutores…?
Y, sobre todo, empleando no una bodoquera y un puñado de chícharos, sino medios tecnológicos de punta, ¿quién o quiénes están en capacidad de ejecutar delitos de lesiones como los reportados?
Afortunadamente no se reportan niños lesionados en ese conglomerado de personas supuestamente agredidas, luego podemos inferir que, de ser una agresión, fue selectiva, sobre locales de inmuebles donde no permanecían menores de edad, al menos, por tiempo prolongado: ¿oficinas, dormitorios, habitaciones-estudio…? Esa es una interrogante que debe haberse formulado y acaso ya estará en vías de respuesta.
¿El Gobierno cubano puede estar implicado en este suceso? En mi opinión no.
Que el Gobierno castrista realiza labor de espionaje sobre todo lo que huela a Estados Unidos… ¿quién lo duda? Y que el castrismo ejerce labor de influencia y de contraespionaje, como guapo de barrio diciendo, “miren, estamos aquí”, ¿quién lo duda?
Pero esto es otra cosa. Ya no estamos en los tiempos de las correrías en que Cuba iba y venía bajo la sombrilla del KGB, incluyo, hurtándole la sombrilla al KGB y de paso, a la Stasi.
De comprobarse que existen diplomáticos estadounidenses o sus familiares heridos en La Habana mediante una operación encubierta, estamos hablando sujeto al derecho internacional de una agresión.
“La agresión es el uso de la fuerza armada por un Estado contra la soberanía, la integridad territorial, la independencia política de otro Estado o en cualquier otra forma incompatible con la Carta de la ONU.”
Y en este caso, de los supuestos hechos denunciados ser ciertos, la agresión sería indirecta, pues los implicados no serían “combatientes” (soldados uniformados, armados e identificados) sino agentes encubiertos que no caben dentro del concepto con que el derecho internacional protege a los soldados.
Luego… ¿Quién está dentro de los no combatientes, dígase agentes encubiertos provocando sordera a los diplomáticos estadounidenses en La Habana?
“Oye, La Habana fue un nido de espías siempre, por eso de ser la llave del Golfo y estar entre las dos Américas, pero sobre todo, porque La Habana siempre estuvo en disputa: se la disputaron España e Inglaterra, España y Estados Unidos, Estados Unidos y la URSS, y parece que ahora, La Habana está entre China, Rusia y los Estados Unidos, dando coletazos como en una de esas redes de mano que usan los pescadores para sacar del agua el pez anzuelado,” dijo un historiador, y a mi modo de ver, no le falta razón.
Teniendo engages en Washington se juega mucho el régimen de La Habana disparando con bodoquera chícharos a la oreja de diplomáticos estadounidenses. Ver para creer, pero quizás tras la sordera, haya intereses geopolíticos.

Generoso Fifín

Hoy cumpliría un año más aquel nonagenario que se creía dadivoso e inmortal

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Fidel Castro (Cubadebate/AP)
LA HABANA, Cuba.- Cuando se fue del parque, o sea, se piró pa´l carajo, dejó de cagar y de cagarnos. Mi abuela, que es tremendo punto, nos despertó aquel viernes negro en noviembre levantándonos debajo del mosquitero: “Se partió el compañero Fifín. Por fin”.
Y yo le pregunté: “¡¿El Fifo?!”
Y entonces añadió: “No, ya no habrá más ‘fo’. Pero sí habrá ‘fin’”.
Hoy cumpliría un año más, como cualquier nonagenario dadivoso convencido de su inmortalidad, al que la familia (¡y era inmensa la parentela del Patriarca incluidos los chicharrones!) habría acortado en senilidad —igualitico al Clan de los Borgia— si hubiesen descubierto a tiempo las bondades centenarias de la moringa, antes que el Período Especial se sufriera masivamente como consecuencia de sus caprichos.
Porque tenía armado el irrisorio “Club de los 120” y era su mánager, pero se jodió con 30 años de antelación, encamado ya en el “home”, bajo la batuta durañona y vengativa de Dalia, a quien colmó de infidelidades.
Pero veamos cómo describía precozmente y bajo palabra aquel de-mente brillante sus relaciones impredecibles con el poder, del que pública y no secretamente abominaba.
¿Qué sería de un día de otros sin su “magnífica presencia”, la que arrebató al Che, a Camilo, a tantos defenestrados infieles que le propusieran algo? ¿Cómo englobar el fracaso continuado y la doblez mal disimulada de un hombre que se las creyó todas a pie juntillas?
Pues de esta horrísona manera, citando nada menos que aquello que lo resume y condensa en el olimpo, como en un vaporoso pedo, que lo dejó dicho en el muy temprano 6 de febrero de 1959: “Yo no soy el gobierno. Todo el mundo sabe que yo he tratado de inmiscuirme lo menos posible en los problemas del gobierno; todo el mundo sabe del desinterés con que he luchado en esta Revolución; todo el mundo sabe que yo no he estado aspirando a cargos de ninguna clase; todo el mundo debe de saber, además, que los cargos no me importan absolutamente nada, porque un cargo para mí es un sacrificio, jamás un negocio, jamás una vanidad. Si todo el mundo ha observado aquí la conducta de los líderes políticos, debe haber comprendido que mi preocupación es más bien alejarme que inmiscuirme en el poder. […] Todo el mundo sabe que, lejos de intentar inmiscuirme en las cuestiones del poder, lo que he tratado por convicción y por principio es de alejarme siempre. Me duele cuando en la prensa extranjera se dice el régimen de Castro, porque yo no soy ni hombre fuerte, ni dictador, ni soy un mandón, ni estoy dando órdenes aquí. Y me duele también cuando se me responsabiliza y se me quiere echar la culpa de todos y cada uno de los errores de los demás”.
Y entonces el noble pueblo de su isla arrasada por dictaduras que jamás comprenderían el estigma de su nombre, arrobado, feliz, deslumbrado, heroico, timorato y al fin: “bueno”, no le dejó otra salida al desinteresado —Fifo que estás en los cielos— que mantenerse mangoneando a todos y todas… la bicoca de 47 añitos.
Así, en el más estricto y sano “anonimato”. Sin matar a nadie ni dejarse herir. Porque se fue enterito.

El interminable culto a Fidel Castro

Meses después de su muerte, la exaltación de la figura del dictador continúa presente en el día a día de los cubanos

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LA HABANA, Cuba.- “El culto a la personalidad de Fidel Castro en Cuba es enfermizo”, dice Reinaldo Hernández, de 57 años de edad, y asegura que después de su muerte la exaltación de después de su muerte la exaltación hacia la figura del exgobernante es más acentuadala figura del exgobernante es más acentuada. La posición oficial opina diferente, sobre todo a partir de la supuesta “orden” que dejó antes de morir, leída durante el sepelio por su hermano Raúl.
“… Una vez fallecido, su nombre y su figura nunca fueran utilizados para denominar instituciones, plazas, parques, avenidas, calles u otros sitios públicos, ni erigidos en su memoria monumentos, bustos, estatuas y otras formas similares de tributo”.
Desde que tomó el poder en 1959, Fidel Castro seleccionó las posibilidades del culto a la personalidad que debería explotar. Mediante un discurso crítico, desechó las definiciones que menciona en su último legado. Comenzó por mandar a quitar un busto de su persona, levantado a pocos metros de la entrada del Cabaret Tropicana, en el municipio Marianao, y la cancelación completa de un sello de correos editado con su rostro.
Libres de críticas oficiales quedó el culto a la personalidad, que se confundió con el homenaje hacia una figura pública. Fieles a las intenciones de su líder, la propaganda del Partido Comunista de Cuba (PCC) se apoyó en las aristas del culto que actúan sobre la conciencia de la persona: la permanente presencia de imágenes, fragmentos de sus ideas y discursos, en centros educativos, espacios públicos y medios de información, y la persecución de los críticos del gobernante. Esta estrategia ubicó a Fidel en todos los aspectos de la vida de los cubanos, ya sea por fingida o sincera admiración, o por miedo.
Sobre esta forma de culto, el psiquiatra Luis Calzadilla Fierro comenta:
“Él (Fidel Castro) surge en momento en que el asume las necesidades de todo un pueblo, sabe asimilar las coyunturas de un momento histórico concreto, y él las toma. Hay un elemento ahí de psicología social (…) Los factores sociales y psicológicos lo explican, el credo a veces lo forma la propia tradición cultural del país (…) Otro elemento importante es que las personalidades fuertes y carismáticas son capaces de responder a las necesidades psicológicas de las personas. Comienza una mística alrededor de una especie de padre que lo sabe todo, lo decide todo”.
Ajustado a la incapacidad de Castro para reconocer la derrota, la propaganda ideológica del PCC diseñó un culto que no se asemejara a los ofrendados a Adolf Hitler, Vladimir I. Lenin, Iosif Stalin o Mao Zedong. Esta fue la forma de eliminar de antemano las futuras escenas del pueblo derribando las estatuas, o anulando el nombre del “padre de los cubanos” en una avenida.
El culto cubano
Durante mis estudios primarios, los maestros insistían que Fidel Castro era nuestro padre. Mi padre biológico ocupaba el segundo plano, insistían. Así es como comienza a cobrar dimensiones religiosas su figura, cuyo estilo totalitario absorbe en los planes de estudio la vida político-social y la historia de la isla. Después de su muerte la Universidad de La Habana fundó una catedra para el estudio del pensamiento fidelista, como un anexo post mortem al programa de educación oficial.
A este culto estatal a la figura del gobernante se sumaron nombres como “Caballo”, “Invicto Comandante en Jefe”, “Eterno”. Estos apelativos son alimentados con anécdotas acerca de cómo sobrevivió a 634 intentos de asesinato, la virtud de un pensamiento adelantado al tiempo, o el dominio público de temas que los especialistas no se atrevían a rectificarle, al menos en su presencia.
Esos mensajes repetidos hasta lo irracional también llegan al pueblo a través de figuras públicas notorias de su propio ambiente político nacional o internacional.
En una de sus apologías a Castro, el escritor Gabriel García Márquez dijo: “Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas”.
En las interminables alabanzas hacia su líder, Roberto Fernández Retamar, poeta y ensayista cubano dijo: “Un verdadero encantador de serpientes. Es difícil que alguien se acerque a Fidel y no sea imantado, subyugado por su personalidad”.
Esta veneración exagerada, cacareada sin límites en los medios oficiales cubanos, también forma parte del escudo protector de los funcionarios oficiales en la isla. Citar públicamente con fervor revolucionario fragmentos de discursos, o frases de Fidel, otorga veracidad y protege la imagen y posición de los dirigentes. En menor frecuencia los cubanos de a pie acostumbran a usar este método para defenderse, o aclarar la identificación con el gobierno.
El pueblo se convirtió en masa
No se puede negar que el pueblo cubano tiene su cuota de responsabilidad en el culto a la figura de quien gobernó la isla por más de medio siglo. Basado en el totalitarismo, Fidel arrancó a cada ciudadano su singularidad, reduciendo a todos a la categoría de masas.
Sobre este aspecto el historiador Dimas Castellanos opina: “Los pueblos son responsables de que estas personas con este ego asuman las funciones del resto de los ciudadanos. Así ocurre porque estos lo permiten”.
Fidel Castro fue sepultado en el Cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, a pocos metros de donde descansan los restos de José Martí. Cada 30 minutos se lleva a cabo un cambio de la guardia de honor en ambos panteones. La marcha castrense matizada por una música honorífica, intenta arrancar expresiones de tristeza en el público mediante bocinas clavadas en el césped, donde se detienen los visitantes. Quienes visitan el cementerio, convocados o no, durante la ceremonia, sienten la pérdida de algo sin identificar. Finalmente, el culto a la personalidad queda velado detrás del honor martiano, tal y como concibió el PCC.

Tillerson: Cuba es responsable de averiguar quién atacó diplomáticos de EEUU

‘No hemos podido determinar quién es culpable’, aseguró el funcionario

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Rex Tillerson, secretario de Estado de EEUU (Reuters)
WASHINGTON, Estados Unidos.- El secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, afirmó hoy que el Gobierno de Cuba es responsable de averiguar quién provocó los “incidentes” que en 2106 causaron “síntomas físicos” a varios diplomáticos estadounidenses en ese país.
“Consideramos a las autoridades cubanas responsables de descubrir quién ha llevado a cabo estos ataques de salud no solo contra nuestros diplomáticos. Hay otros casos con otros diplomáticos también”, dijo Tillerson tras asistir a una reunión encabezada por el presidente de EEUU, Donald Trump, en Bedminster (Nueva Jersey).
“No hemos podido determinar quién es culpable”, aseguró el secretario de Estado, flanqueado por Trump, al reiterar lo que señaló este jueves la portavoz de su departamento, Heather Nauert, en una conferencia de prensa.
“Consideramos a Cuba responsable de la seguridad de toda nuestra gente, como cualquier país anfitrión tiene la responsabilidad de la seguridad de los diplomáticos en esos países”, agregó el jefe de la diplomacia estadounidense, en alusión la Convención de Viena, que contempla esa protección.
Tillerson no quiso confirmar los informes de prensa que apuntan a que los diplomáticos estadounidenses fueron víctimas de un “ataque acústico” con “dispositivos de sonido”, que les hizo perder capacidad auditiva.
El incidente salió a la luz este miércoles, cuando Nauert anunció que Estados Unidos exigió el pasado 23 de mayo la salida de dos diplomáticos de la Embajada de Cuba en Washington, en respuesta a lo ocurrido el año pasado a “algunos” funcionarios estadounidenses en la isla, sin aportar un número claro de afectados.
El Gobierno cubano aseguró unas horas después que jamás ha permitido que la isla sea utilizada para acciones contra diplomáticos, y calificó de “injustificada e infundada” la decisión estadounidense de ordenar la salida de dos funcionarios cubanos.
El Ministerio de Exteriores cubano aseguró que, cuando Washington le informó en febrero pasado de los hechos, inició una “investigación exhaustiva, prioritaria y urgente” y reforzó las medidas de seguridad para los diplomáticos de EEUU.
El Gobierno canadiense confirmo este jueves que al menos uno de sus diplomáticos destinados en La Habana ha sufrido dolencias físicas similares a las que han afectado a representantes estadounidenses en la capital cubana.
Tillerson asistió a una reunión en el club de golf de Trump en Bedminster, donde el mandatario pasa sus vacaciones estivales, a la que acudieron también el asesor de seguridad nacional presidencial, H. R. McMaster; y la embajadora de EEUU ante la ONU, Nikki Haley.
(EFE)

EEUU investiga si un tercer país ‘atacó’ a sus diplomáticos en Cuba

Agentes del FBI llegarán a la isla para iniciar sus pesquisas

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Embajada de EEUU en Cuba (EFE)
MIAMI, Estados Unidos.- Nuevos detalles sobre el “ataque acústico” a empleados estadounidenses en la embajada de Cuba han emergido, según la cadena norteamericana CNN. Un funcionario del gobierno de EE.UU. que habló con la mencionada agencia dijo que el incidente se ha tratado de un “ataque” y no de un intento fallido de escuchar las conversaciones de los estadounidenses. Además, EE.UU. está investigando si un tercer país estuvo involucrado en los hechos.
El funcionario en cuestión dijo a CNN que el dispositivo fue usado en varios “ataques acústicos” contra empleados del Departamento de Estado de la embajada de EE.UU. en La Habana.
Se trata de un aparato sofisticado que operaba en frecuencias inaudibles para los humanos.
La fuente detalló que el dispositivo pudo ser activado afuera o dentro de las residencias de los diplomáticos de EE.UU. que viven en La Habana.
Hasta el momento se desconoce hasta qué grado el Gobierno cubano estuvo involucrado en el ataque. Pero el funcionario alega que La Habana tuvo que haber “facilitado” el ataque al menos en cierta medida, porque las fuerzas de seguridad del régimen tienen un fuerte control sobre el país.
La fuente añadió que es posible que los perpetradores del ataque no fueran conscientes de la magnitud del daño que causaron. Esto último ha llegado al punto de que un diplomático estadounidense ahora deberá usar un auricular para ayudarlo a oír, afirmó el funcionario.
Al menos dos funcionarios necesitaron ser trasladados a Estados Unidos para recibir tratamiento, de acuerdo a funcionarios del Departamento de Estado.
Los afectados no se encontraban en el mismo lugar ni en el mismo momento en Cuba, pero sufrieron una variedad de síntomas físicos desde finales de 2016 parecidos a una conmoción cerebral.
En tanto, Cuba está cooperando con EE.UU. y permitirá que agentes de FBI vayan a la isla para ayudar en la investigación del “ataque acústico”.
El Departamento de Estado lo planteó con el gobierno cubano durante varios meses y envió personal médico a La Habana, pero no ha podido determinar exactamente qué sucedió.
“Puede ser muy grave”, dijo un funcionario. “Hemos trabajado con los cubanos para tratar de averiguar qué está pasando, insisten en que no lo saben, pero ha sido muy preocupante y problemático”.